La amenaza de Duin

Parte III-1

Aiden y Sholtho

Después de que la puerta se cerrara pasan un par de minutos en completo silencio, unos con la mirada fija en la salida utilizada por Skandar y otros en el cambiante holograma que muestra diferentes momentos de los tres eventos.

–¡Sígueme! –Sholtho le comenta a Aiden con su voz rasposa–, tenemos mucho trabajo que hacer.

–Nosotros también deberíamos irnos –Thía añade volteando a ver a Katherine–, me gustaría ver como eres manejando cierto tipo de armas.

–Tú y yo nos quedamos aquí– Jacqueline señala con voz autoritaria.

Diego asiente y observa como sus amigos se retiran de la sala con su nueva pareja, dejándolos solos en ese cuarto futurista.

 

Sholtho guía a Aiden hacia la misma puerta que momentos antes Skandar había utilizado, la abre sin mucho esfuerzo y los dos la atraviesan. Ante sus ojos aparece una ciudad que los dos conocían. Sin mediar palabra, empiezan a caminar entre las oscuras y semidesiertas calles de Duin. Aiden sigue a Sholtho quien lo guía a través de pequeñas calles, casas en ruinas y lugares abandonados.

–Te pido una disculpa por la ruta tomada –Sholtho se disculpa cuando Aiden se frena a su lado–, pero nos encontramos en un punto en el que nada puede fallar.

–No tienes porque disculparte, los entiendo a la perfección –Aiden comenta en lo que observa como Sholtho abre la puerta de un garaje.

Los dos voltean a su alrededor de manera instintiva para asegurarse de que nadie los estuviera vigilando y con un ágil movimiento, ambos ingresan al almacén, cerrando la puerta a sus espaldas. Las luces del lugar se prenden al instante debido a los sensores de movimiento los cuales se encuentran pegados al techo. La luz revela un entrono diferente al que Aiden estaba esperando, del mismo modo pudo apreciar mejor a su compañero.

Sholtho es un poco más alto que Aiden, delgado y sin muchos músculos, tiene un tono de piel moreno el cual hace contraste con sus ojos verdes. Su pelo de color negro se encuentra rizado y bien peinado. Unos lentes redondos reposan sobre una larga nariz. Viste unos pantalones anchos color gris oscuro, una playera negra con un logo desconocido para Aiden y encima, una chamarra de cuero fortalecido con placas metálicas de color café la cual era unas tallas más grandes, dándole un aspecto enclenque.

–¡Bienvenido a mi santuario! –Sholtho exclama alzando sus delgados brazos–, aquí es en donde ocurre la magia.

Aiden voltea a su alrededor y ve un centenar de monitores distribuidos en el amplio garaje, también aprecia un par de mesas largas y sobre ellas un montón de artículos metálicos. Regado en el piso hay otros objetos metálicos de diferentes tamaños, restos de comida aun en su contenedor y varias latas de refresco. En el centro del garaje se encuentran tres sillones individuales de color negro y reclinables conectados a una gran computadora cada uno. Detrás de los sillones hay una pequeña vitrina llena de esferas multicolor, la vitrina, también se encuentra conectada a los sillones. En la pared del fondo se encuentra una gran pantalla y funciona como la computadora central. Todo eso se encuentra iluminado por una veintena de focos colocados de manera aleatoria en el techo.

–¿Con eso construyes los robots? –Aiden pregunta señalando el contenido de las mesas.

–Aiden. Borra de tu mente los conocimientos que tengas sobre ese tema y abre los ojos a una nueva realidad –Sholtho responde mientras se mueve ágilmente entre la basura del piso hasta la computadora central–, por favor, toma asiento en cualquiera de los sillones.

 

Aiden asiente levemente con la cabeza mientras avanza hacia los sillones sin dejar de analizar su entorno. Se empieza a escuchar el rápido tecleo producido por Sholtho, toma asiento en el sillón que da a la computadora y espera con paciencia a que Sholtho le indique el siguiente paso.

–Muy bien, muy bien –Sholtho exclama sin dejar de teclear ni de apartar la vista de la enorme pantalla–, primero vamos a correr un programa básico para que te familiarices con los movimientos y la dinámica. Posteriormente iremos cambiando el entorno y agregando rivales.

Aiden entrecierra los ojos y vuelve a asentir con la cabeza sin emitir ningún sonido, pasan los minutos y su nueva pareja continúa trabajando en la computadora y él observa en silencio su avance. Al poco rato Sholtho se levanta y camina de manera nerviosa hacia los sillones y sin dar ninguna explicación comienza a conectar una serie de cables al respaldo y al reposabrazos del asiento, para finalizar coloca una mano en la frente de Aiden y con delicadeza la empuja hacia atrás, reclina unos centímetros el sillón y para sorpresa de Aiden le colocan un visor trasparente sobre los ojos el cual también se encuentra conectado a la computadora central. Regresa corriendo a la computadora y teclea otra serie de códigos, sin previo aviso Aiden siente como una corriente de electricidad le recorre todo el cuerpo ocasionando que la vista se le oscureciera.

 

Al abrir los ojos se percata de que ya no se encuentra acostado en un sillón a mitad de un almacén desordenado, sino en una habitación blanca, todo es blanco, el piso, las paredes y el techo. Da unos pasos hacia delante y para su sorpresa descubre que ya no tiene solo dos piernas sino cuatro patas. Baja la vista y asombrado ve unas fuertes y fibrosas patas de color negro, terminando en unas filosas garras. Descubre que su visión cambió también, percibiendo todo de una manera más clara y nítida, su olfato se agudizó y su oído se hizo más sensible. Estira su cuerpo y lo noto ágil y flexible. Voltea a su alrededor, pero solo encuentra paredes blancas.

–Bien, esa es una de las varias formas que puedes tomar, esta es una mezcla realizada de diferentes felinos –Sholtho comenta con voz apagada–, ahora veamos como te mueves a través de diferentes escenarios.

 

De inmediato el entorno de Aiden cambia y en lugar de las paredes blancas se encuentra rodeado de altas montañas de arena. Sobre él, un brillante sol a la mitad de un cielo despejado. Sin previo aviso Aiden empieza a correr sobre la arena, sus patas le permiten ir a velocidades asombrosas. A lo lejos alcanza a vislumbrar un pequeño lago, rodeado de palmeras y manglares, sin pensarlo se enfila hacia el agua. Sube ágilmente las pequeñas dunas de arena y otras las salta con un poderoso brinco, su larga cola le ayuda a mantener el equilibrio y a girar cuando es necesario. Una vez cerca del agua, Aiden flexiona sus musculosas patas traseras y usando todas sus fuerzas da un salto hacia el lago. Cae en el agua con un fuerte chapuzón, abre sus ojos amarillos y ve todo de manera nítida y clara. Ante él hay un gran pez el cual nada de manera lenta, Aiden abre sus fauces y utilizando sus filosos colmillos lo atrapa, emerge del lago y si mucho esfuerzo nada hasta la orilla. Una vez fuera ve como su entorno cambió de nuevo, convirtiéndose ahora en un denso y obscuro bosque, los ojos de Aiden se adaptan de inmediato a la poca luz y se da cuenta de que se encuentra rodeado de cuatro hienas, unas se hallan sobre rocas y otras de pie en el piso. Cada una de ellas tiene la mirada fija en Aiden, él calcula de manera rápida sus opciones, pero antes de que pudiera decidirse, las hienas emprenden una veloz carrera hacia él.

 

De manera instintiva Aiden da un salto hacia la izquierda alcanzando a esquivar las fauces de la primera hiena, cuando la segunda se encuentra cerca, levanta una de sus patas delanteras y le suelta un zarpazo rasgando gran parte de su piel. Por el rabillo de su ojo ve como otra hiena salta hacia el. La pantera da un paso hacia atrás y utiliza su poderosa mordida para atrapar a la hiena por el pescuezo en pleno salto, la zarandea con fuerza, arrojándola contra una roca.  Las dos hienas restantes frenan momentáneamente el ataque y ven con respeto a la pantera, después de unos segundos dan media vuelta y se alejan del lugar. Aiden suelta un fuerte rugido y su entorno se transforma de nuevo en paredes blancas. La pantera parpadea un par de veces para acostumbrarse al exceso de luz, pero en el último parpadeo, Aiden regresa a su cuerpo acostado en el sillón.

–Bueno, ya conoces lo básico –Sholtho comenta al desconectar a Aiden del sillón–. La ventaja es que lo hiciste muy bien y se te dio de manera natural, la desventaja es que los juegos empiezan en unas horas y no tenemos más tiempo para practicar.

–¿Ya vamos a competir? –Aiden pregunta asombrado mientras se incorpora lentamente del sillón–, no sé si me encuentre listo para eso.

–No lo pienses demasiado, el torneo va a ser parecido a lo que acabas de vivir, solo que con otras personas controlando diferentes ciborgs. Hablando de eso, ¿qué animal te gustaría controlar en las luchas?

–Me gusto ser una pantera, yo creo que podría participar de esa manera.

–¿Seguro? He creado una gran variedad de opciones disponibles –Sholtho comenta señalando con su brazo las vitrinas llenas de esferas–, tengo varias combinaciones de reptiles, animales anfibios y voladores.

–Estoy bien con la pantera, gracias. ¿Tú que serás?

–Yo no participaré en el evento –Sholtho responde visiblemente decepcionado.

–¿Cómo que no participaras?

–Permite que me exprese mejor. Yo no utilizaré ningún robot, pero estaré detrás de los controles, ayudándote. Mi tarea es facilitarte lo más posible el trabajo.

–Entonces…

–Dejaremos tus preguntas para después, ahora tenemos que crear una carta de identidad e inscribirte en los juegos.

Antes de que Aiden agregara cualquier cosa, Sholtho toma una tableta metálica, una larga y delgada aguja y una computadora portátil. Le pide a Aiden que coloque su mano sobre la tableta, Aiden que sigue viendo con desconfianza la gran aguja, hace lo que le pide. La tableta se siente fría al contacto, pero a los pocos segundos la temperatura sube varios grados llegando a quemar, él retira la mano asustado y Sholtho niega con la cabeza.

–Necesito que mantengas tu mano sobre la placa, ya se que se calienta y puede llegar a doler, pero es la única forma que tengo para poder registrar tus huellas dactilares dentro de la red de SehzCorp.

–Me tomo por sorpresa –Aiden se defiende colocando la mano de nuevo sobre la tabla.

 

Sholtho presiona de nuevo una serie de teclas y Aiden siente como la temperatura de la tableta aumenta de nuevo, pero en esta ocasión deja la mano estática. Sholtho con un gesto le indica que la retire, toma la aguja y sin decir palabra le pide su brazo derecho. Aiden lo extiende y ve como su nuevo compañero pasa un laser de color azul sobre su traje gris y hace que la parte la cual cubre su antebrazo desaparezca, inmediatamente después toma la aguja y sin previo aviso ni con delicadeza le clava la aguja en la parte interior del codo. La sangre empieza a salir rápidamente y en pocos segundos el contenedor se encuentra lleno de sangre. Sholtho extrae la aguja y la ingresa en la computadora portátil, teclea de nuevo una serie de dígitos, tras unos minutos de espera en silencio, la computadora emite un sonido parecido al de una campana, Sholtho sonríe y voltea a ver a su amigo.

–Listo, ahora eres oficialmente un habitante de Duin.

–¡Qué emoción! –Aiden exclama con sarcasmo viendo como un pequeño moretón se empieza a formar en su brazo–. ¿Cuál es el siguiente paso?

–Ir a la arena, ya tenemos el registro, pero tenemos que llegar antes de que empiece el evento para poder preparar todo.

 

Aiden asiente con la cabeza y empieza a seguir a Sholtho hacia la salida del garaje. Una vez fuera se encaminan hacia la avenida principal de Duin, la cual se encuentra llena de personas, la mayoría utiliza un uniforme similar al de Aiden, mientras otros usan ropa de látex negra, todos tienen el pelo de diferentes colores y la gran mayoría posee un tatuaje en la cara con forma de “S”. Arriba de ellos se encuentra una pista de un material transparente en donde una serie de coches y motos pasan a toda velocidad.

–En este momento tu amigo y Jackie están compitiendo en la carrera del año –Sholtho comenta al alzar la vista y ver a una motocicleta rebasar por el aire a un par de coches–, la carrera empieza antes porque es el evento más largo de todos.

–Ojalá tengan suerte –Aiden añade viendo como un coche se sale de la pista y se estrella contra un gran edificio causando una fuerte explosión.

Los gritos emocionados de la multitud encimados a los de una sirena proveniente de un vehículo que vuela hacia el accidente ahogan la respuesta de Sholtho, quien continúa caminando hacia un estadio de tamaño medio. Aiden sigue mirando a su alrededor, analizando los enormes edificios de vidrio que lo rodean, la pista por donde continúan pasando coches a toda velocidad, la infinidad de anuncios luminosos que hay por doquier y finalmente posa sus ojos sobre el estadio. Un edificio cuadrado de color blanco, de su fachado cuelga un gigante cartel luminoso invitando a todos a la pelea de robots. Largas filas de personas se ven en las ventanillas y en la entrada. Ellos se dirigen a una entrada especial para participantes, vigilada por dos guardias de gran tamaño. Ellos les piden su número de participantes y su credencial, Sholtho les proporciona la información y después de un chequeo rápido les conceden el acceso.

–Todo pinta bien –Aiden exclama nervioso una vez dejados atrás a los guardias.

–Ya pasamos lo fácil –Sholtho agrega mientras caminan por un pasillo repleto de puertas–, ahora es cuando comienza lo divertido.

Aiden iba leyendo los nombres luminosos que se encuentran escritos sobre las puertas: Mark Williams/Keyla Johansson. Lin Ho/Lee Park. Enrique Cortés/Ana Cantú. Sholtho/Aiden. Sholtho abre la puerta que tiene sus nombres y entran a un cuarto blanco, acondicionado con una gigante ventana, una supercomputadora y para terminar ven una única una silla blanca y elegante, parecida al sillón de Sholtho, pero moderna.

–Bienvenido a nuestro lugar de trabajo –Sholtho exclama caminando hacia la computadora.

Aiden se acerca a la ventana y trata de ver el exterior, pero no tuvo éxito, camina hacia la computadora para ver lo que hace su compañero y al ver que no entiende nada, se dirige hacia la silla. Se sienta en silencio, esperando intranquilo a que todo empiece.

–¡Ya estamos listos! –Sholtho exclama emocionado después de varios minutos–. Tengo que aclarar algunas cosas, aquí el peligro es real. Lo que sufra tu cuerpo dentro de la arena lo resientes en la realidad.

–Entiendo –Aiden corta de golpe a su compañero–. ¿Cuántos participantes hay?

Sholtho le hecha un vistazo rápido a la computadora y voltea emocionado.

–Este año hay un record en número de participantes. Somos ciento cuarenta personas listas para luchar.

–¿Me tendré que enfrentar a ciento treinta y nueve animales para ganar? –Aiden pregunta atónito, sintiendo como un frio escalofrío le recorre toda la espalda.

–No, no, no… Solo te tienes que enfrentar a sesenta y nueve rivales. Los otros setenta participantes estamos tras la computadora.

–¡Ah que alivio! –Aiden responde de manera sarcástica–, ya me encuentro más tranquilo.

 

Un fuerte timbre se escucha en el interior de la habitación, ocasionando que Aiden se incorpore alerta, Sholtho por el contrario camina hacia un pequeño cubo metálico que Aiden había pasado por alto, lo abre y saca un par de botellas con un liquido color verde en su interior. Él le arroja una botella y Aiden la atrapa con un ágil movimiento.

–No te tienes que asustar, ese ruido es para indicarnos que los juegos están a escasos minutos de empezar.

Aiden observa la botella y sintiendo un nudo en su estomago, su garganta seca y sintiéndose incapaz de tomar nada, regresa la botella a su lugar. Alcanzan a escuchar unos lejanos aplausos, silbidos y gritos que provienen del otro lado del vidrio, Aiden vuelve a asomarse y en esta ocasión puede ver la arena. Tiene una extensión de cerca de mil doscientos metros cuadrados y se encuentra dividida por zonas, cerca de ellos se encuentra la zona boscosa, a su lado hay un desierto, un poco más lejos se pueden apreciar algunas montañas, del lado izquierdo se encuentra un gran volcán del cuál caen un par de ríos de lava y en medio de todo, un gran lago. Rodeando la arena están dispuestas unas gradas repletas de personas emocionadas, cada asiento pose una pequeña televisión controlada por la persona, ahí el individuo puede elegir que animal seguir y de esa forma poder realizar sus apuestas. Flotando a varios metros de altura hay una gran pantalla en la que se puede apreciar el evento.

 

Un segundo timbre interrumpe a Aiden y en esta ocasión Sholtho se incorpora de la silla y sin decir palabras le indica a Aiden que se recueste en la silla. Una vez en posición, Sholtho comienza a conectar los cables y le coloca unos audífonos sobre sus orejas. Al finalizar, le da un leve apretón al hombro de Aiden, influyéndole ánimos, sin esperar respuesta, corre hacia la computadora, teclea una serie de palabras y coloca su dedo índice a escasos centímetros de una tecla verde, esperando al tercer timbre.

 

Los segundos se hacen eternos y Sholtho siento como le empiezan a salir unas gotas de sudor. Por tercera ocasión un fuerte sonido de timbre inunda el lugar y al instante Sholtho presiona el botón, soltando una fuerte descarga eléctrica al cuerpo de Aiden, él suelta un leve gruñido y el cuarto blanco desaparece de su alrededor.

 

Aiden se encuentra rodeado por varios árboles, de nuevo experimentando estar en el cuerpo de la pantera, sin dudarlo y gracias a su excelente visión empieza a moverse entre los árboles atento a cualquier cosa fuera de lo normal. Sin previo aviso, dentro de su cabeza se escucha la voz de Sholtho.

–¿Aiden?, ¿me escuchas?

Él intenta responder, pero no logra emitir palabra alguna, lo que salió fue un leve rugido.

–No intentes hablar, nos vamos a comunicar por medio del pensamiento. Tu lo piensas y yo lo leo en la pantalla de mi ordenador– Sholtho continua–, te ingrese en el bosque ya que con la oscuridad y tu visión considero que es un entorno adecuado para ti.

La pantera asiente con la cabeza y continúa moviéndose silenciosamente por el bosque, en búsqueda de su primera presa. Con su agudo oído, alcanza a escuchar un crujido de ramas que proviene de la parte superior de los árboles, él alza la vista y ve como un gran gorila desciende hacia él.

–Keyla Johansson, no se porque no me sorprende eso… –Sholtho comenta mientras Aiden esquiva un golpe lanzado por el gorila con sus fuertes brazos–. Su debilidad esta en sus costados, cerca de la axila. Aprovecha tu rapidez y dáñala ahí.

 

Aiden obedece las instrucciones de su compañero e intenta lastimar a su rival, lanzando zarpazos y mordiscos. El gorila continúa lanzando golpes con ambas manos y Aiden los esquiva, finalmente el gorila atrapa entre sus dos fuertes brazos a la pantera y empieza a ejercer presión. Ninguno de los dos se percata que una pitón de ocho metros de largo de color verde oscuro se desliza sigilosamente desde un árbol, se acerca a los animales que se encuentran luchando y sube por la espalda del gorila y sin darles tiempo de nada. Se enrosca en el cuello del gorila, apretando más y más. El gorila, preocupado, suelta el cuerpo de Aiden e intenta agarrar el cuerpo de la serpiente con sus anchos dedos. Aiden aprovecha ese momento y clava sus filosos dientes en el torso del gorila arrancando un gran pedazo de carne. El gorila suelta un rugido lastimoso y siente como le empieza a fallar la fuerza, Aiden le da otra fuerte mordida arrancando pedazos de musculo y sintiendo la sangre correr por su boca hasta que finalmente el cuerpo del gorila cae sin vida y Aiden siente un alivio momentáneo, se gira para gradecer a la serpiente, pero la voz de Sholtho lo interrumpe.

–Aprovecha tu oportunidad y acaba con otro rival antes de que huya.

Aiden indeciso flexiona sus patas delanteras y enseña sus colmillos, sin previo aviso salta sobre la serpiente con las fauces abiertas, tomando por sorpresa al otro animal. A la serpiente no le dio tiempo de defenderse y en pocos segundos la pantera le desprende la cabeza del cuerpo, terminando con su vida en una fracción de segundo.  

–¡Muy bien, Aiden!, vas bien. Mientras luchabas con el gorila y la serpiente, otros veinticinco rivales más cayeron en el intento. Quedan treinta y tres participantes en total… treinta y dos.

 

La pantera continúa caminando por el bosque, siempre atenta a sus alrededores, aprovechando la sombra que proyectan los árboles para pasar inadvertido.

–¿Puedes ver en tu computadora la ubicación de mis rivales? –Aiden piensa esperando que Sholtho lo entendiera.

–Arriba de ti tienes a Luz y a Johnny. Unos metros hacia delante puedo ver a Enrique, no puedo decirte que forma tienen ya que en el ordenador solo aparece el nombre de la persona.

Aiden suelta un leve rugido y comienza a trotar haciendo el menor ruido posible, unos metros adelante, como Sholtho había comentado, aparece un rinoceronte gris, para fortuna de Aiden, el animal esta siendo atacado por dos águilas calvas. Las águilas se lanzan en picada y tratan de cegarlo utilizando sus garras y sus picos. Aiden aprovecha el momento y se acerca a ellos sigilosamente, de nuevo flexiona las rodillas delanteras y espera al momento adecuado. Un águila baja en picada hacia el rinoceronte, pero antes de que pueda llegar a su objetivo, Aiden salta con las fauces abierta y le clava los colmillos en el suave cuerpo del animal volador, siente como el cuello del ave se parte y abre las fauces dejando caer el cuerpo, levanta la cabeza y ve al rinoceronte correr hacia él. Aiden alcanza a esquivarlo, pero la otra ave le entierra sus patas en la espalda. La pantera suelta un fuerte rugido seguido de un zarpazo el cual impacta de lleno al águila tirándola al suelo y rasgándole un ala. Aiden la ve en el piso y sintiendo una oleada de furia, aplasta al ave con su poderosa pata, sintiendo todos los huesos crujir.

 

El rinoceronte, guiado por su oído ya que las águilas lo habían cegado intenta atacar a la pantera, pero esta salta con sus afiladas garras extendidas clavándolas en el lomo del rinoceronte y quedado prensado. El animal intenta a toda costa tirar a su rival, pero la pantera no da muestra de flaqueza y no suelta al gran animal, cada vez que se le presenta la oportunidad, Aiden le suelta unas mordidas sobre el lomo, desgarrando la piel cada vez más profundo. El esfuerzo y el exceso de sangre que pierde hacen que el rinoceronte se vaya quedando sin fuerza. Tendido en el piso y sin mucha energía, Aiden termina con su vida.

–¡Parece que naciste para hacer esto! –Sholtho comenta emocionado.

–¿Cuántos rivales quedan? –Aiden piensa sintiendo dolor en el lomo debido al ataque del águila–. ¿Puedes hacer algo para mitigar el dolor?

–Quedan veinte personas dentro de la arena. Te encuentras en quinto lugar contando el número de bajas que llevas y respecto al dolor, déjamelo a mi. Por cierto, Aiden, intenta salir ya del bosque, no veo más rivales ahí dentro.

 

La pantera prosigue con su camino, a la distancia alcanza a ver el borde del bosque. Camina hacia ahí con su elegante movimiento, antes de salir, siente como la herida del lomo empieza a cerrarse y comienza a recupera por completo la flexibilidad, más tranquilo emerge de la espesura del bosque y entra en un gran pastizal, repleto de pastos de diferentes tamaños. A la distancia ve como otro par de animales están en una feroz pelea, pasa por su mente lanzarse en carrera para terminar con ellos, pero la voz de Sholtho lo interrumpe.

–Estoy viendo que debajo de ti se encuentra Lin Ho. ¿Tú lo ves?

Aiden baja la mirada y entre los largos pastos ve a una araña de color marrón que se acerca a él, sin pensarlo dos veces levanta una de sus patas y la deja caer con fuerza aplastando al arácnido.

–Eso fue sencillo –Sholtho comenta dejando escapar una risa nerviosa–, no puedo creer que alguien haya elegido una araña para este evento.

 

La pantera muestra todos sus dientes simulando una sonrisa y continua con su camino, agachada entre los pastos para evitar ser detectada por los otros animales, la lucha que se desarrollaba a unos metros terminó y el tigre de bengala apenas logra vencer a un licaón, Aiden observa como el tigre lucha por mantenerse en pie y se lanza a la carrera, esperando llegar antes de que el compañero el tigre lo logre curar. A toda velocidad, la pantera negra salta y embiste al tigre tirándolo al suelo, sin poder defenderse. Aiden le encaja sus colmillos en el cuello, terminando también con la vida del tigre.

–¡Doce contrincantes, Aiden!

 

La pantera alza la cabeza y observa como las personas en las gradas se encuentran extasiadas, aplaudiendo y animando a los animales a que sigan con la batalla. Aiden posa sus patas delanteras sobre el cuerpo del tigre de bengala y suelta un fuerte rugido. El público aplaude con más ganas.

–Amigo mío, déjame decirte que eres el favorito de las personas. La mayoría de las apuestas indican que tu serás el vencedor.

–Ojalá no se equivoquen las apuestas– Aiden piensa mientras continúa observando su alrededor–, mientras menos seamos, más difícil será para todos.

–¡Once! Te voy a ir guiando para que te sea más fácil encontrarlos. Hay tres animales en las montañas, dos en el lago, uno en el volcán y cuatro en el desierto. Tu decides a donde ir a continuación.

–¿Hacia donde queda el desierto?

–Al noreste de tu posición –Shlotho responde–. Y, te tengo buenas noticias. Alguien te hizo un regalo. ¿Quieres que te lo mande?

–No es momento de abrir regalos –Aiden responde molesto–, se agradece el detalle, pero ahorita tengo algo entre manos o patas.

–No es ese tipo de regalo –Sholtho interrumpe–, es una modificación que te puedes hacer durante la lucha. Te lo voy a mandar para que lo veas.

Antes de que Aiden pudiera contestar, frente a el aparece flotando una pequeña caja de color azul brilloso, instintivamente la toca con su pata delantera y al momento de hacer contacto, esta desaparece. Instantes después una capa metálica cubre sus garras, haciéndolas más letales.

–¡Vaya!, quien te haya mandado ese regalo tiene bastantes créditos. No es un regalo nada barato.

–Agradécele de mi parte –Aiden piensa mientras prueba sus nuevas garras metálicas.

–Es un regalo anónimo –Sholtho responde rápidamente–, seguramente tiene mucho dinero apostado en ti.

Aiden suelta un bufido y emprende el camino hacia el noreste, atravesando los altos pastos. Lo rodea una calma inaudita, la cual empieza a disfrutar, siente una suave brisa que remueve su pelaje y aspira los diferentes aromas que provienen de todos lados.

–Ya solo quedan nueve –Sholtho interrumpe–, si seguimos así nos llevaremos la victoria.

 

A lo lejos Aiden observa un elefante que lucha contra un león en el desierto. El elefante se defiende utilizando su trompa y colmillos. El león calcula el momento exacto para atacar, Aiden corre hacia ellos y se une a la lucha, apoyando al león. Juntos se alternan para lastimar al elefante, quien poco a poco iba debilitándose debido a las heridas que le producen en las patas. El elefante, desesperado suelta un fuerte golpe utilizando su trompa, Aiden alcanza a esquivarlo, pero le da de lleno al león, lanzándolo varios metros hacia la izquierda. La pantera lanza otro zarpazo con sus nuevas garras haciendo un profundo corte en una de las patas del elefante, arrancando partes del musculo y tendones. El elefante suelta un fuerte barullo e incapaz de sostenerse de pie, cae al piso.

Aiden se prepara para dar el golpe definitivo, cuando siente que el león se dirige al ataque, da media vuelta y ve que su nuevo rival se encuentra en el aire con las fauces abiertas, la pantera intenta esquivarlo, pero los filosos colmillos del león alcanzan a rozarle el costado produciendo una nueva cortada. Los dos felinos hacen una pequeña pausa y se analizan entre ellos.

–Erin, una rival rápida y feroz –Sholtho resume de manera rápida–. Analice sus debilidades y solo tiene una, los ojos, pero no se como puedas usar eso a tu favor.

 

Aiden observa su entorno y en cuestión de segundos se le ocurre un plan, hace una finta y el león cae en la provocación, saltando de nuevo con las garras hacia delante, la pantera lanza un puñado de arena hacia los ojos del león y esquiva de nuevo su ataque. El león cae con un fuerte golpe al piso. Aiden aprovecha ese momento y le entierra sus filosos dienten en el cuello, arrancando piel, musculo y tendones, Terminando con la vida del animal. Inmediatamente voltea para continuar luchando contra el elefante, pero ve que el también ya se encuentra abatido. Una fuerte oleada de aplausos llena el estadio y Aiden muestra sus colmillos satisfecho.

–¡Haces que parezca fácil! –Sholtho exclama emocionado–. ¡Estas a tres rivales de ganar el evento!

–¿Hacia donde me dirijo? –Aiden pregunta con el pensamiento.

–Quedan los dos rivales del lago y el último en las montañas. De hecho, el de la montaña, nuestro amigo Charles, se dirige hacia ti. Si caminas hacia el sur lo podrás encontrar sin problema.

Aiden da media vuelta y emprende el camino hacia el sur de su posición, abandona el terreno desértico e ingresa de nuevo en el pastizal. Camina en línea recta hacia las montañas y entre los pastos ve como un leopardo de las nieves corre a toda velocidad hacia él. La pantera se frena en seco y espera a que el leopardo llegue ante él, Aiden aprovecha esos escasos momentos para recuperarse de la pelea anterior y se prepara para una nueva batalla. Adelantándose a los movimientos de su rival, Aiden baja su pecho hasta la tierra justo en el momento en el que el leopardo da un gran salto, el animal gris pasa por arriba del cuerpo de la pantera, pero antes de aterrizar se encuentra con las filosas garras metálicas, sin trabajo le rasgan todo el abdomen dejando expuestos sus órganos internos. El leopardo cae produciendo un fuerte sonido, Aiden clava sus ojos en el y ve como el animal exhala su ultimo aliento.

–¡Maravilloso! –Sholtho exclama tratando de contener la emoción–, ya solo te queda un rival en el lago. Si lo vences será el ganador.

Aiden, cansado y lastimado emprende de nuevo el camina hacia su destino final, se mueve de manera lenta para tratar de recuperar algo de energía. Atraviesa el terreno cubierto por pasto hasta llegar al lago, cuando los separaba unos pocos pasos. Aiden se tumba en el piso y decide esperar a que la otra criatura hiciera su aparición. Ante esa acción, el público empieza a abuchear y a chiflar molesto, La pantera levanta la cabeza y observa con detenimiento a las miles de personas que se encuentran molestas.

–¿Se puede saber que haces? –Sholtho pregunta indignado.

–¿Cómo quieres que me enfrente a un rival que no puedo ver? –Aiden responde con otra pregunta–. No se en que parte del lago se encuentra, ni que tipo de animal sea.

Justo cuando terminó de hablar, la superficie se llena de ondas y después se asoma la aleta dorsal de lo que parece ser un tiburón blanco, la pantera levanta las cejas y se incorpora lentamente.

–¿Cómo pretenden que me enfrente a eso? –Aiden pregunta.

–No se me ocurre nada –Sholtho responde con voz baja–. ¿Metiéndote al agua?

–¿Puedo cambiar de forma? –Aiden pregunta esperanzado.

–No, no lo permiten las reglas –Sholtho explica en lo que piensa en otras opciones.

 

Aiden se acerca a la orilla del lago y ve como el tiburón se encuentra cerca de la superficie, nadando en círculos. En su mente calcula la distancia que los separa e idea un plan de ataque. El tiburón continúa nadando y justo en el momento en que le da la espalda a la pantera, esta salta hacia el agua, usando la fuerza que le queda y con las fauces abiertas en dirección a la cola del tiburón, esta acción toma por sorpresa al escualo que intenta por todos los medios zafarse de la fuerte mordida. Gracias a sus filosos colmillos y al incesante movimiento del tiburón, Aiden logra desprender la cola, entintando el agua de rojo. El tiburón, gira y prensa una pata de la pantera entre sus filosos dientes, los dos en agonía continúan con la lucha. Los espectadores, guardan un silencio sepulcral y tratan de observar lo que sucede dentro del lago ya que la sangre de ambos animales oscureció el lago.

 

La pelea continua durante un tiempo y sin previo aviso, las aguas se tranquilizan y se quedan estática, el tiempo continua pasando y el público entero contiene la respiración. De repente una cabeza negra emerge de la superficie del agua, seguida del resto del cuerpo. La pantera derrotó al tiburón, quedando Aiden como campeón del evento.

 

El público entero irrumpe con un aplauso atronador, inundando por completo el recinto, Aiden apenas fue capaz de escuchar la voz de Sholtho que le gritaba:

–¡No puedo creer lo que acabo de ver! ¡Nunca había visto semejante locura! ¡De verdad que no lo puedo creer!

 

Aiden parpadea varias veces y se acuesta a la orilla del lago. A los pocos segundos desaparece la pantera y el entorno. Aiden recupera el control de su cuerpo, el cual sigue estando acostado en la silla, se intenta incorporar, pero se da cuenta de que tiene el brazo entablillado, se recuesta de nuevo y una punzada de dolor le recorre la espalda. Pasa la mano que se encuentra libre y siente unos puntos a la altura de su columna.

–¿Todo esto fue lo que me pasó? –Aiden pregunta atónito.

–Deberías de ver como quedaron los demás participantes –Sholtho comenta sonriente mientras ayuda a incorporarse a su amigo–. Ven, acompáñame. Tenemos que recoger nuestro premio.

–¿No puedes ir tu solo? –Aiden pregunta adolorido.

–El público querrá ver el verdadero rostro de la pantera, es un momento que no te puedes perder.

Aiden asiente de mala gana y camina junto a Sholtho, ambos salen del cuarto y recorren el largo pasillo, al fondo encuentran unas puertas metálicas. Sholtho con una enorme sonrisa en el rostro las abre y la arena aparece ante sus ojos, dan un paso hacia delante y un sol radiante ilumina todo y una fuerte ola de aplausos los incita a seguir.

 

Unos metros adelante encuentran un pequeño podio presidido por un director de SehzCorp, quien con una amplia sonrisa los recibe, intercambian un par de palabras que nadie pudo oír a causa de los aplausos y finalmente el director les entrega un sobre blanco. Sholtho lo abre emocionado y de su interior saca un par de tarjetas doradas. El boleto a la cena de ganadores. Aiden y Sholtho se suben al podio, levantan sus brazos y giran lentamente, ovacionados por un público extasiado. Los dos se voltean a ver y esbozan una gran sonrisa.

 

Recuerda que La amenaza de Duin está dividida en tres partes, según la perspectiva de los personajes involucrados en cada una de ellas. Continúa leyendo aquí:

Parte III-2

Espera la cuarta y última parte de la Amenaza de Duin

 

© Diego Diz Rodríguez
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